Moyobamba, San Martín, Perú


El maquillaje que busca parecer que no llevas maquillaje

POR ALICE RIOS

Hay una tendencia de belleza que parece contradecir la propia idea del maquillaje. Dedicar tiempo frente al espejo para conseguir que nadie note que llevas maquillaje. Se conoce como Makeup No Makeup o maquillaje invisible y apuesta por una apariencia fresca, ligera y natural.

Lejos de cubrir completamente la piel, esta técnica busca mejorar aquello que ya está ahí. La intención no es conseguir un rostro completamente uniforme, sino conservar sus características mientras se aportan pequeños toques de luminosidad y color.

Una piel que todavía parece piel

La base de este estilo está en utilizar productos ligeros. Las bases fluidas, las BB creams y las hidratantes con color permiten unificar ligeramente el tono sin crear una capa demasiado evidente.

El corrector también cambia de protagonismo. En lugar de aplicarlo por todo el rostro, se utiliza únicamente donde realmente hace falta, como pequeñas imperfecciones u ojeras. Después, se difumina hasta conseguir que el producto prácticamente desaparezca.

La idea es sencilla. Que la piel se vea mejor, pero que continúe pareciendo piel.

El secreto está en parecer descansado

Uno de los elementos más importantes del Makeup No Makeup es el rubor. Los productos en crema o líquidos permiten conseguir un acabado más integrado y natural que los productos excesivamente marcados.

Los tonos rosados o duraznos aportan ese efecto de “buena cara” que hace parecer que acabamos de dormir bien, hemos tomado aire fresco o simplemente tenemos un buen día.

El objetivo no es que alguien piense que llevamos un rubor perfecto, sino que crea que ese color pertenece naturalmente a nuestro rostro.

Cejas, pestañas y labios sin exceso

Las cejas se mantienen ordenadas con gel transparente o ligeramente pigmentado, respetando su forma natural. En las pestañas, una pequeña cantidad de máscara puede ser suficiente para definir la mirada sin convertirla en el centro del maquillaje.

Los labios siguen la misma filosofía. Bálsamos, aceites labiales o gloss transparentes aportan hidratación y brillo, mientras que los tonos cercanos al color natural de los labios ayudan a mantener la sensación de sencillez.

Cada elemento tiene una función, pero ninguno intenta dominar el rostro.

El encanto de que parezca fácil

Quizá la principal razón por la que esta tendencia resulta tan atractiva sea porque propone una belleza que parece sencilla. No busca transformar completamente las facciones ni esconder cada pequeña imperfección.

En una época en la que los filtros y los maquillajes de alta cobertura pueden modificar por completo la apariencia, el Makeup No Makeup propone algo diferente. Seguir maquillándose, pero dejando espacio para que el rostro siga siendo reconocible.

Y ahí está su pequeña paradoja. Conseguir que parezca que no llevas maquillaje puede requerir bastante precisión. La verdadera habilidad está en saber cuánto aplicar y, sobre todo, cuándo detenerse.

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