Moyobamba, San Martín, Perú


Series que nos hicieron querer vivir en otra ciudad

POR RADIO LATINA

Hay series que consiguen algo más que contarnos una historia. Nos hacen imaginar una vida diferente.

A veces basta una cafetería, una calle iluminada por la noche o un departamento con una ventana enorme para comenzar a pensar cómo sería despertar allí todos los días. Algunas producciones han convertido sus ciudades y pueblos en personajes tan importantes como quienes aparecen en pantalla.

Y, sin darnos cuenta, terminamos queriendo hacer las maletas.

París como una fantasía cotidiana

Emily in Paris convirtió a París en una postal permanente. Los cafés, los paseos junto al Sena, las calles antiguas y los pequeños apartamentos forman parte de una ciudad presentada desde el romance, la moda y el descubrimiento.

La serie no solo cuenta la historia de su protagonista. También construye una fantasía alrededor de la posibilidad de comenzar una nueva vida lejos de casa.

París aparece como ese lugar donde cualquier caminata puede convertirse en una escena cinematográfica.

Nueva York nunca parece dormir

Pocas ciudades han sido tan importantes para la televisión como Nueva York.

Friends convirtió el departamento de sus protagonistas, el Central Perk y las calles de Manhattan en lugares reconocibles para millones de espectadores. Años después, Sex and the City mostró otra versión de la ciudad, marcada por la moda, las relaciones, los restaurantes y una vida social aparentemente interminable.

En ambas series existe una idea seductora: vivir en Nueva York significa estar siempre cerca de algo que está ocurriendo.

Incluso Girls, con su mirada más caótica y generacional, encontró en Brooklyn un escenario fundamental para hablar sobre juventud, amistad y búsqueda personal.

Tokio después de medianoche

Tokio ofrece una fantasía completamente diferente.

En producciones como Midnight Diner, la ciudad nocturna aparece entre pequeños restaurantes, calles iluminadas, estaciones, edificios y rincones donde las historias parecen ocurrir lejos del ruido turístico.

Es una representación más íntima de la ciudad. No se trata solamente de grandes avenidas o edificios futuristas, sino de esos pequeños espacios cotidianos que hacen imaginar cómo sería formar parte de una ciudad que nunca deja de moverse.

El pueblo donde todos conocen tu nombre

Y luego está Stars Hollow.

El pequeño pueblo ficticio de Gilmore Girls probablemente ha provocado más de un deseo de abandonar la ciudad y buscar una vida tranquila entre cafés, librerías, reuniones comunitarias y vecinos que parecen saberlo todo.

Su encanto no está en ser espectacular, sino precisamente en lo contrario. Es un lugar donde las estaciones parecen tener personalidad propia y donde la rutina puede sentirse como una aventura.

Cuando el escenario también cuenta una historia

Una buena serie puede hacernos viajar sin comprar un boleto.

París puede convertirse en una posibilidad romántica, Nueva York en una aventura permanente, Tokio en una experiencia nocturna y Stars Hollow en el refugio tranquilo que imaginamos cuando estamos cansados del ruido.

Quizá por eso algunas ciudades ficticias o reales terminan formando parte de nuestros recuerdos incluso cuando nunca hemos estado allí.

Porque algunas series no solo nos hacen querer saber qué ocurrirá con sus personajes. También nos hacen preguntarnos cómo sería nuestra propia historia si viviéramos en ese lugar.

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