
Moyobamba, San Martín, Perú
POR ALICE RIOS
Hubo una época en la que hablar de cremas, tratamientos faciales o rutinas de belleza parecía pertenecer exclusivamente al mundo femenino. Para muchos hombres, cuidar la apariencia se reducía prácticamente a afeitarse, utilizar algún producto para el cabello y mantener una buena higiene.
Pero esa idea ha cambiado. El cuidado personal masculino dejó de estar asociado únicamente con la vanidad y comenzó a entenderse como una práctica relacionada con el bienestar, la salud y la autoestima.
Hoy es cada vez más habitual encontrar hombres que incorporan limpiadores faciales, hidratantes, protector solar o productos específicos para la barba dentro de su rutina diaria. No necesariamente buscan transformar su apariencia, sino sentirse mejor con ella.
Parte de este cambio tiene que ver con las nuevas generaciones. Para muchos jóvenes, utilizar productos de cuidado personal ya no representa una cuestión de género. Es simplemente una forma de cuidar el cuerpo.
Las redes sociales también aceleraron esta transformación. TikTok, Instagram y YouTube convirtieron las rutinas de skincare, cabello y afeitado en contenido cotidiano. Un hombre puede compartir su rutina de mañana, recomendar un protector solar o explicar cómo cuida su barba sin que resulte extraño.
La conversación también cambió de lenguaje. El cuidado dejó de presentarse exclusivamente como una cuestión estética y empezó a relacionarse con la prevención, la higiene y el bienestar.
Una de las principales incorporaciones a las rutinas masculinas ha sido el cuidado facial.
La limpieza permite retirar sudor, grasa y residuos acumulados durante el día, mientras que una hidratante ayuda a mantener la barrera de la piel. El protector solar, por su parte, se ha convertido en uno de los productos más importantes de cualquier rutina, independientemente del género.
La tendencia hacia rutinas sencillas también ha ayudado. No es necesario tener un estante lleno de productos para comenzar a cuidar la piel. Un limpiador adecuado, hidratación y protección solar pueden constituir una base suficiente para muchas personas.
El cuidado personal tampoco termina en el rostro. La barba y el cabello han adquirido un protagonismo especial.
Aceites, bálsamos, champús específicos y productos para peinar forman parte de una industria que ha crecido alrededor de hombres cada vez más interesados en conocer qué funciona mejor para su apariencia.
Incluso las barberías cambiaron de concepto. Algunas dejaron de ser únicamente lugares para cortarse el cabello y afeitarse para convertirse en espacios donde también se busca asesoría, cuidado y una experiencia de relajación.
La visita a la barbería puede ser ahora un pequeño ritual de desconexión dentro de una semana llena de obligaciones.
Quizá el cambio más importante no esté en los productos, sino en la idea que existe detrás de ellos.
Cuidarse ya no tiene que significar perseguir una apariencia perfecta. Puede ser dedicar unos minutos a la piel después de la ducha, mantener una barba que nos haga sentir cómodos o utilizar protector solar porque queremos cuidar nuestra salud a largo plazo.
La belleza masculina está dejando atrás la necesidad de demostrar que el cuidado personal tiene que ser algo exclusivamente femenino. Hoy, una crema hidratante, una rutina facial o una visita a la barbería pueden significar simplemente lo mismo que cualquier otro hábito saludable.
Porque cuidar la apariencia no tiene género. Cuidarse, en cambio, tiene mucho que ver con la manera en que elegimos relacionarnos con nosotros mismos.

